jueves, 12 de diciembre de 2013

Consecuencias “curiosas” de la crisis




Como en toda crisis, la llegada de la época de vacas flacas hace a las familias exprimir un poco más sus ideas para poder llegar a fin de mes. La renta disponible es menos. Lo cual provoca una ciada del consumo.

Esto afecta directamente a las pequeñas empresas que intentan ampliar su negocio introduciendo formas más baratas de producir, o añadiendo o solapando sus actividades de siempre con otras nuevas que puedan darles algunos ingresos extra.

Hace unas semanas, caminando por la calle, vi algo que me llamó bastante la atención. En un local, a pie de calle, había un letrero en el que se podía leer: “ZAPATERO”. Era un establecimiento de unas dimensiones muy reducidas, con solo un trabajador, de entre 45 y 50 años, que también era el dueño. Hasta ahí todo normal: un oficio antiguo y familiar heredado de hijos a padres, y de padres a abuelos. Sin embargo, en la calle y junto a la puerta había otro tablón en el cual había escrito con letras muy llamativas: “TAMBIEN SE LIBERAN TELEFONOS MOVILES”. Mi sorpresa vino al ver como alguien es capaz de combinar dos empleos tan diferentes. El antiguo oficio de zapatero con la modernidad que supone trabajar con terminales móviles, que cada vez son más complejos, sobre todo desde la llegada de los “smartphone”. 

Por todos es sabido, ya que no es ningún misterio, que cada día las grandes empresas de telefonía móvil como Apple y Samsung duplican y triplican sus ventas. Y es que el teléfono móvil se ha convertido en un utensilio tan común e indispensable como los electrodomésticos que encontramos en los hogares, a saber, tostadores, neveras o lavadoras.

Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en nuestras vidas y, sin embrago, los oficios tradicionales como los de un zapatero o un artesano están en peligro de extinción, amenazados por las grandes industrias que producen cada vez más barato. Por ello el humilde zapatero decide introducirse en los modernos merados actuales, pero sin renunciar a sus orígenes por si su nueva aventura empresarial no obtiene el éxito esperado.

Navegando por Internet he podido encontrar trabajos combinados que son bastante curiosos: el peluquero que vende teléfonos móviles o el frutero que arregla antenas parabólicas.

Muchas veces esta combinación de dos trabajos tan diferentes en un mismo local son la antesala del cierre del negocio, y la mayoría de las veces la única esperanza para que no se produzca.

En los recién nacidos el primer resfriado sirve para reforzar el sistema inmunológico, sin embargo, si ese resfriado lo contrae un niño cuya familia no tiene recursos para curarlo la enfermedad acaba con su vida. En el ámbito de las empresas pasa algo similar: una crisis refuerza a las empresas y cuando ésta acaba, estas empresas salen más fuertes que antes, sin embargo, si esa empresa no tiene los medios para aguantar esa crisis, lo que ocurre es que se produce la quiebre o muerte financiera del negocio.

Cosas como las del zapatero que libera móviles, son las que observamos en tiempos como los que corren con solo salir un rato a dar un paseo. Un economista debe estar obligado s salir a la calle a observar de cerca el mundo que le rodea y la situación en que se encuentra. Para un economista no es de agrado salir en estos tiempos, pues cada vez son más comunes los letreros que cuelgan sobre las persianas bajadas de los negocios con la palabra “CERRADO”. Pero es de obligado cumplimiento conocer en primera persona la situación que atraviesa nuestro país, que ya dura más de cinco años y cuales están siendo sus consecuencias más atroces.   


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Autor: Antonio José Amante Enrique
Twitter: @amante1993

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