domingo, 29 de diciembre de 2013

Algunas peticiones



Estimados Magos de Oriente:

Sé que suena a tópico esto de escribir una carta con deseos, pero quiero, a estas alturas de mi vida, conservar algo de inocencia infantil y un tanto, si puede ser mayor, mucho más ingente, de ilusión y de confianza, no desmedida, en que las cosas pueden cambiar.

No os voy a pedir demasiado, ni tampoco únicamente para mí, a ver si con ello alcanzo la suerte y los buenos augurios con los que nos queremos tropezar en este año nuevo 2014. Comienzo ya a exponer ciertos anhelos. En primer lugar, nos hacen falta, muy de veras, sugerentes fines y mejores resultados económicos y personales, así como colectivos, en esta situación de crisis y de cuestionamiento global.

Antes que eso, claro (lo daba casi por entendido), os requiero salud para aquellos que me rodean, para los que amo, para los que intento estimar y admirar, para los que aún están pendientes de conocer. Ese universo abierto que es la existencia humana tiene muchos tesoros intangibles por descubrir. Anhelo, igualmente, ventanas abiertas para ello.

También os reclamo ese cariño que nos puede permitir que caminemos con más quietud y concordia, así como reconozco que ansío fervientemente ese contento que nos debe animar, paralelamente, a hacer las diversas actividades (sean las que sean a las que estemos llamados) juntos, unidos, procurando que la fuerza venga solidaria, y también sus cosechas. Hagamos, como dice la canción, un millón de amigos para saldar todas las cuentas que podamos tener sin cerrar. Abonemos cuanto sea menester en este territorio.

Os imploro, igualmente, trabajo. Desearía que se generaran más empleos, que construyéramos una sociedad más justa y justificada en sus grandes universales de libertad, respeto, bondad y fraternidad igualitaria. Ya sabéis que hay colectivos como el periodístico que andan de mal en peor, aunque es evidente que todo el mundo sufre en multitud de esferas. Se cierran empresas, se reducen plantillas y se cuestiona ese modelo que, cuando tiene pluralidad y expansión, nos hace a todos mucho más democráticos. Unamos energías para que todo funcione.

Finalmente, os solicito que nos toquéis con la varita mágica del entusiasmo, de la creencia en los demás. Seguro que, con esa premisa, llegaremos mucho más lejos y con más alegría. Ésta es fundamental para avanzar, para el progreso conjunto.

No me olvido tampoco de aquellos que andan solos, de los que no tienen lo suficiente para vivir dignamente, de los que padecen incomprensiones, violencias y/o desigualdades. Ellos deben ser vuestros objetivos prioritarios, que otras cosas pueden esperar. No perdamos la fantasía que defiende la jovialidad y no nos despistemos ante el mantenimiento del Estado del Bienestar. Los últimos deben seguir siendo los primeros. Imagino que el Evangelio no ha cambiado en este particular.

Por favor, tomad buenos alimentos y reponed espíritus en y para vuestros sucesivos viajes, que seguro que, si aquí pedimos tanto, en otros lugares precisan mucho más. El universo anda demasiado cargado de injusticias. Sois esperanza. En esta concepción, si no podéis llegar vosotros mandad a otros que hagan de Magos. Los trataremos bien. Hay innumerables carencias.

Contad, por supuesto, con nuestro seguro reconocimiento (el de los que creen en vosotros, y, asimismo, el de los demás, aunque no lo sepan). Os mando besos y abrazos y mi total disposición,


Autor:  Juan Tomás Frutos

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