jueves, 28 de noviembre de 2013

La bajada de los tipos de interés y sus consecuencias




La pasada semana la inflación de la eurozona se frenó hasta el 0,7%, y saltaron las alarmas. El euro cotizaba próximo a 1,38 dólares, máximos desde 2011, y comenzó a bajar anticipando que el BCE podría recortar tipos. El pasado día 7 de noviembre se confirmó la bajada y al cierre del mercado europeo el euro cotizaba por debajo de 1,34 dólares. 

El sistema monetario europeo está excedido de liquidez y el tipo de referencia para el mercado es el de la facilidad de depósito, donde se acaba depositando el dinero sobrante. Este tipo ser mantiene al 0%. Por tanto, el impacto de la decisión del BCE sobre los tipos de mercado ha sido mínima. No obstante, el BCE ha garantizado liquidez ilimitada para la banca hasta el otoño de 2015 y ha dicho que los tipos seguirán bajos por un periodo prolongado. Con esta bajada de los tipos de interés (hasta dejarlos en el 0,25%, mínimo histórico): disminuye el precio del dinero y como consecuencia de ello nos hace más competitivos y favorece el incremento de las exportaciones; permite una bajada de las costes de financiación de las empresas, mejorando las condiciones para acceder al crédito; e incluso mantiene bajas las cuotas que pagan los hipotecados (ya que estos tipos de interés mantienen una relación directa con el euribor), y como consecuencia de esto las familias tienen más dinero que pueden destinar al consumo.

Depreciar el tipo de cambio es condición necesaria, pero no suficiente. Draghi ya deja los tipos al límite y el siguiente paso será la compra de deuda directamente en mercados, como hace la Reserva Federal. Desde que el BCE sabe que será responsable de la supervisión bancaria, es también el responsable de asumir el riesgo de crédito de sus préstamos. Si algún banco quiebra tendrán que explicar sus causas a los contribuyentes europeos. Esto ayuda a explicar que sean algo más proactivos en la política monetaria. Aunque esta política es incapaz, por sí sola, de reactivar el crecimiento y el empleo.

Si además tenemos en cuenta que continúa la fragmentación financiera, aunque ha minorado su intensidad en el último año, y que los canales del crédito siguen obstruidos, las presiones deflacionistas se intensifican. En este escenario, tiene que ser la política fiscal la encargada de estimular el empleo.

Además, queda el principal problema que es la insostenibilidad de muchas deudas en Europa, públicas y privadas. En breve se tendrá que afrontar la reestructuración de la banca eslovena y el fantasma de Chipre volverá a sobrevalorar Europa.

Viendo este panorama se entiende la decisión de bajar tipos. Pero, de nuevo, se ha actuado demasiado tarde y con demasiada poca contundencia. Al menos, la sorpresa esta vez ha sido positiva y la medida va en la buena dirección.



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Autor: Antonio José Amante Enrique
Twitter: @amante1993

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