domingo, 13 de octubre de 2013

Tricentenario



Se cumple el tricentenario de la Real Academia de la Lengua española, y Susana Juan le rinde su particular homenaje a través de su nuevo artículo.

Limpia. De malos usos. De construcciones incorrectas. De barbarismos. De errores gramaticales. De faltas de ortografía. De muletillas. De tantísimos lugares comunes. De puntuaciones equívocas. De tiempos mal usados. De redundancias. Y de tanto más. 

Ella propone, el hablante, el escribiente, autoridades máximas del uso de la lengua, disponen. Y en nosotros recae una responsabilidad con la que hemos de ser consecuentes. 

Fija. El modo correcto. La palabra precisa. El término más adecuado. La norma. Trata de evitar los porque sí, y fundamentar que si antes fue de una manera y ahora se opta por otra hay una causa. 

Lleva haciéndolo durante tres siglos. Con sus aciertos, con sus matices, con sus desatinos y sillones, como todo lo que nos rodea.

Y da esplendor. Un texto bien construido. Cualquier discurso entonado sabiamente. Somos partícipes, herederos y valederos de un patrimonio inigualable. Poseemos, sin haberlo comprado, -de forma involuntaria, simplemente por ser humanos-, un capital cultural de ingente valor. Y en nuestra mano, en nuestras decisiones y usos, en nuestros escritos, mensajes, correos, conversaciones, soliloquios… está que ese esplendor no desluzca. 

De Lázaro Carreter leí hace ya algunos lustros sus dardos en la palabra, de esa obra extraigo la siguiente cita: “Romper el idioma a gusto propio es quebrar lo único firme de nuestro futuro”.

Quizás generalizar sea tan injusto y absurdo en cierto sentido como absolutizar; no pretendo que ninguna máxima sea incuestionable, pero sí que en cierto modo dé pie a reflexionar. Y a la acción subsiguiente. Vale


Autora: Susana Juan  
Twitter:@susaranda

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