miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Qué es la crisis? Parte III: Orígenes de la crisis de 2007




Una nueva semana Álvaro Alfonso nos habla de la crisis económica, y cómo hemos llegado a ella a través de una serie de artículos didácticos para que todos podamos comprender la situación de crisis actual.

Las tasas de crecimiento del PIB mundial desde 1962 a 2010 (según datos del Banco Mundial) muestran una clara evidencia de los diferentes periodos que ha vivido la economía global en las últimas cuatro décadas y la gravedad de la crisis acontecida desde 2007 en todo el mundo.



Los antecedentes que explican dicha crisis son múltiples y su influencia varía en función de la perspectiva geográfica desde la que se analice y del impacto de la política económica de cada Estado. Sin embargo, de manera general podríamos decir que la huída de capitales e inversiones institucionales del sector tecnológico desde 2001 (burbuja tecnológica) en dirección a los bienes inmuebles, la bajada de los tipos de interés por parte de los bancos centrales tras los atentados de 2001 en Nueva York como medio para reactivar el consumo a través del crédito y la especulación surgida en torno a la compra-venta de viviendas, sentaban las bases de una potencial saturación del mercado hipotecario en Estados Unidos (EEUU).

“Inversión en bienes inmuebles, bajos tipos de interés y especulación en el sector inmobiliario”
 
La situación cambió cuando la Reserva Federal varió los tipos de interés desde el 1% al 5,25% entre 2004 y 2006 con el objetivo de controlar la inflación creada a partir de la espectacular subida del precio de la vivienda. 



Durante el verano de 2005 los precios de la vivienda comenzaron a estabilizarse y las ventas se vieron reducidas a mínimos del año 1997. Mientras tanto, las ejecuciones hipotecarias por impago (más de un millón en 2006) y la inestabilidad que comenzaba a crearse en las entidades financieras norteamericanas llevó a la quiebra a más de 50 bancos en el año 2006. Tras estos hechos, el índice bursátil de la construcción en EEUU cae un 40% en un breve espacio de tiempo, la semilla del contagio mundial había sido sembrada.

No obstante, no cabe olvidar que durante esta etapa las entidades bancarias comenzaron a utilizar un nuevo producto financiero como medio para recabar liquidez y reducir el riesgo financiero asociado a los activos bancarios: la venta de cédulas hipotecarias o CDO (collateralized debt obligation).

Este instrumento financiero fue inicialmente comercializado únicamente en los mercados financieros corporativos y consiste en una sociedad formada por un paquete de activos subyacentes (créditos y préstamos a favor del comprador) que operan como garantía de la inversión. Sin embargo, el principal problema que presenta este producto es que en él se mezclan diferentes niveles de riesgo (la hipoteca de una familia con problemas económicos (S&P BBB, bono basura) y un crédito de un millonario (S&P AAA, bono alemán), al mezclar ambos consideramos que el riesgo asociado disminuye a AA (riesgo bajo o muy bajo) según una agencia de calificación y el pequeño inversor lo cree y compra dicho CDO por su confianza en la agencia y los rendimientos prometidos. 



¿Qué opinaban los reguladores financieros públicos? Las agencias públicas en Estados Unidos impulsaban las hipotecas subprime (alto nivel de riesgo) para que éstas se concedieran a familias con pocas posibilidades económicas (y pocas posibilidades de devolver los préstamos). Las agencias de calificación se encontraban alienadas con los emisores de los préstamos y competían por otorgar la mejor calificación crediticia a las operaciones. La compensación cortoplacista de los gestores financieros inducía a la toma de riesgos excesivos. Todo ello alimentado por tipos de interés muy bajos que financiaban la burbuja (Xavir Vives, IESE occasional papers 2010).

Por ello, estos productos se hicieron populares y se vendían en todo el mundo, aunque su principal mercado continuaba siendo EEUU. Incluso en febrero de 2007 Wall Street Journal avisaba a sus lectores del riesgo en estos productos como consecuencia de los impagos hipotecarios. En el mes de abril de 2007 el Fondo Monetario Internacional (FMI) publica en su boletín el aumento de las hipotecas subprime frente a las prime (bajo riesgo asociado).

Durante el mes de julio de 2007 la Reserva Federal ya estimaba entre 50.000 y 100.000 millones de dólares las pérdidas asociadas a las hipotecas subprime. Ya en el mes de Agosto de ese año se sucedieron las quiebras de varios fondos de inversiones y hedge funds y automáticamente Europa se vio contagiada por medio del banco alemán IKB.

Desde el 8 de agosto comenzaron a sucederse las caídas en las bolsas de todo el mundo, especialmente tras el movimiento de BNP Paribas de sacar a tres de sus fondos de inversión de circulación por falta de liquidez. Los bancos centrales de EEUU y la Unión Europea (UE) comienzan a inyectar liquidez.

Debido a estas inyecciones de liquidez (expansión de la masa monetaria en circulación) las bolsas comienzan a estabilizarse a partir del 13 de agosto. Hasta el día 5 de septiembre los mercados bursátiles se mantienen en relativa calma, aunque durante esta etapa se conocen las exposiciones de alto riesgo de numerosos bancos (Bank of China, Banca March, Countrywide, Banco Santander y Citigroup, entre otros) además de que la cuenta de quiebras bancarias asciende a más de 90 entidades.

En septiembre se suceden de nuevo las bajadas generalizadas en la bolsa, el banco central europeo (BCE) se niega a bajar los tipos de interés por el riesgo inflacionista y las informaciones sobre el contagio de las CDO en todo el mundo (principalmente en Europa) comienzan a aflorar en la prensa. Las voces que clamaban que sólo era un periodo pequeño de inestabilidad comienzan a silenciarse por aquellos que pronosticaban la entrada en recesión de los principales países del mundo. 




Autor: Álvaro Alfonso
Twitter: @lvaro91
Blog:
www.economicsandother.com

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