viernes, 25 de octubre de 2013

Los cinco pasos clave para crear un gin-tonic perfecto

 

Si retrocediésemos a la década de los 90 y nos preguntasen quién es el bebedor tipo de gin-tonic, probablemente nos imaginaríamos a un señor de mediana edad que se sienta en la barra de un bar con poco encanto y que bebe esta mezcla en un vaso de tubo. Desde luego nada que ver con la imagen chic que ha adquirido el gin-tonic en los últimos años

Beber un gin-tonic se ha convertido en una moda glamurosa en la que nadie quiere desentonar. Por ello cualquier detalle es esencial, desde el vaso hasta los atrezos de la copa.

Javier de las Muelas, escritor del prólogo del 'Manual del gin-tonic perfecto' sentencia que el "mejor gin- tonic es el que gusta" y aunque estamos de acuerdo con esta definición a través del manual que citamos y que edita geoPlaneta, podemos ofrecer una serie de consejos para conseguir el cóctel perfecto.

En España el vaso de tubo para el gin-tonic fue desterrado por los vascos. Los barman de esta comunidad empezaron a servir el combinado en un vaso ancho que allí conocen como 'zurito alto' y que precedió a la hoy famosa copa balón.

El elegir uno u otro recipiente entraña muchos secretos. Si el gin-tonic se sirve en copa balón es recomendable entre trago y trago tener un lugar donde apoyar la copa para no calentarla, además en estos recipientes las cantidades son mayores por lo que si nos apetece un combinado poco cargado lo ideal es usar un vaso Tumbler, el tradicional en Reino Unido.

Como hemos avanzado en el punto anterior, el gin-tonic es una bebida que hay que tomar fría y el principal cometido del hielo es enfriar la copa sin aguarla. Teniendo estos dos principios claros resulta lógica la importancia de congelar la copa con la intención de mantener la bebida fría el mayor tiempo posible y sin que los cubitos de hielo comiencen a deshacerse.

Si decidimos emplear hielo casero hemos de tener en cuenta que el cloro y las distintas sales del agua no van a permitir tener cubitos cristalinos. Un truco aunque no eficiente al 100% es hervir el agua antes de congelarla. Además debemos tener en cuenta que el agua no sabe igual en todas las localidades.

A la hora de elegir la ginebra perfecta el amplio abanico de marcas, más de 200, dificulta el trabajo, ya que 'para gustos los colores' por lo que el gin-tonic perfecto será aquel que incluya la ginebra que más guste a cada uno, eso sí en una medida concreta: a cada 20 cl. de tónica le corresponden 5 cl. de ginebra. Quien prefiera un combinado más intenso puede aumentar la dosis hasta un máximo recomendable de 7 cl. de ginebra, y quien por el contrario sólo quiera perfumar la tónica, puede reducirla hasta los 3-4 cl.

La tónica hay que servirla suavemente a la mínima distancia del hielo. Esta teoría contradice el uso tan famoso de la cucharilla imperial ya que el ex sumiller de El Bulli, Ferran Centelles explicó que "todos los tratamientos físicos que impliquen alguna fricción con el mixer antes de que llegue a la copa harán que la bebida pierda carbónico".

Tampoco debemos verter la tónica como se hacía antes: pinchar la chapa con un cuchillo, agitarla y servirla como si fuera un sifón ya que lo único que se obtiene así es un gin-tonic desgasificado.Una vez lograda la combinación sí interviene la cucharilla imperial para de forma semicircular ascendente mezclar a la perfección los líquidos.

El último paso del gin-tonic perfecto es el de aromatizar y para ello los cítricos son los elemento estrella. Sin embargo, conviene aclarar un error muy extendido, no se debe echar zumo de limón o cualquier otro ingrediente ya que así sólo se acelera la pérdida de la chispa de la tónica. Lo que hay que hacer es cortar de manera circular un trozo de la piel del cítrico.

Después de todos estos pasos sólo queda elegir el momento y la compañía ideal para disfrutar de tu gin-tonic perfecto.



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