jueves, 31 de octubre de 2013

Lacitos rosas

cáncer de mama, lazo rosa


Un color de niñas el rosa. Asociado con todo lo femenino desde tiempo ha. El color de este fin de semana. En las redes sociales y en la calle, que vienen a ser lo mismo. Por un motivo en común. Al menos hay aún gestos de unión colectiva que reconfortan cuando todavía queremos pensar que el ser humano, el ciudadano, se compromete con una causa.

Una enfermedad. Atroz. Imprevisible, y en gran medida curable. Tan femenina como el rosa... pero no solo. También los hombres pueden padecer cáncer de mama. Pero estas movilizaciones auspiciadas por lacitos de colores suelen ser sexistas, amantes de fragmentos, están dirigidas a grupos muy específicos de población. Y otros muchos no se miden con el mismo rasero.

cáncer de mama, rosa

Muy poco, afortunadamente, vemos ya lazos rojos. Los negros, lamentablemente, siguen estando ahí. Y los verdes ya más que por salud están viéndose relacionados con educación. El color... es secundario. El salir, o no, a la calle por tomar conciencia, y destinar recursos, sobre el Alzheimer, la Esclerosis Múltiple, la Leucemia o el Parkinson, por poner solo algunos ejemplos reconocibles por todos, es más primordial. Porque las enfermas de cáncer viven un drama, auténtico, pero no solo ellas. Hay muchas más enfermedades de las que no nos hacemos eco, y por ello, mientras solo vea lazos rosas, no puedo pensar en lucir uno; habría de disponer alrededor de otras opciones y abrazar no solo a la que va a quimioterapia sino también a quien sigue un tratamiento de diálisis, o de anticoagulantes, solo ejemplos.

Seguimos haciendo diferencias, colocando etiquetas y volcándonos con las causas que nos son propuestas, tanto las más lícitas como las tan sumamente parciales. Negocio y salud habrían de ser dos términos antagónicos, pero se están empeñando tanto en mostrarnos lo contrario que tardaremos poco en ver lo que han querido que veamos. Algún resquicio que otro habremos de encontrar quienes aún queremos pensar por nosotros mismos.




Autora: Susana Juan  
Twitter:@susaranda

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