miércoles, 23 de octubre de 2013

Antiseducción: Resultar agobiante




Hola amigos y amigas de Jóvenes Europeos, en este artículo trataremos un punto muy importante de la seducción, y por el que muchas personas tienen un gran miedo a caer en él. No estoy hablando de otra cosa que de resultar agobiante.

Los chicos y chicas que son muy románticos, o que se dejan llevar mucho por sus emociones, entre los cuales me incluyo en los primeros de la fila, solemos pecar aquí. A mi parecer hay dos formas de resultar agobiante:

1. Por inseguridad: personas que no tienen la suficiente seguridad en sí mismas, disponen de pocas opciones, o se sienten muy seducidas por la persona que tienen delante.

2. Exceso de seguridad: personas muy seductoras que disponen de numerosos éxitos a sus espaldas.

La primera de ellas es muy común y auguro que ya os la esperabais. La inseguridad en la seducción suele surgir por una falta de interés por parte de nuestra víctima. Esta falta de interés supone un sobreesfuerzo compensatorio para que la interacción no caiga en saco roto, lo que lleva a su vez a dañar el equilibrio de valor de la interacción. Al romper el equilibrio de valor la otra persona comienza a sentirse en un escalafón superior y pierde interés por nosotros. De ahí lo típico de las películas de tirarle los trastos a su mejor amiga o amigo para recuperar ese interés perdido. No obstante es importante señalar que ese “sobreesfuerzo” para que la interacción no se pierda, muchas veces es inevitable y necesario por diversos motivos que no trataremos en este artículo por temas de espacio.

En cuanto a la segunda seguro que os es menos conocida, y es que un exceso de seguridad en uno mismo o un ego muy elevado, puede llevarnos a forzar situaciones, como vimos en el artículo anterior, y así acabar resultando agobiantes. Una persona muy valorada por sí misma y por los círculos sociales como “alguien que mola”, puede tender a descuidar su estrategia de seducción basándose en su exceso de confianza debido a su genialidad o sus éxitos previos, llevándolo así a intentar acelerar las cosas y por ende resultar agobiante. Puedes ser una persona que mola mucho, pero por mucho que moles tienes que saber jugar y venderte bien. En marketing lo decimos mucho, tu producto puede ser el mejor del mercado, pero si no sabes como venderlo adecuadamente no será rentable.

Una persona agobiante se reconoce por lo fácilmente que empieza a adorar a los demás. En la seducción se dice demasiado lo de “no regales”. Esto a muchos les ha creado un miedo terrible a resultar agobiantes hasta el punto de que acaban por desistir muy rápidamente. Además, una creencia como esta puede limitar mucho nuestra creatividad e impedirnos dejarnos llevar y ser generosos. Para seducir es imprescindible la paciencia e insistencia. Sabiendo esto, tenemos que aprender a insistir sin resultar agobiante, forjando así una unión entre estrategia y naturalidad que nos lleve al éxito.

Por tanto, para no resultar agobiantes nos basaremos en dos principios, la empatía y el equilibrio de valor.

Mediante la empatía conseguiremos ponernos en el lugar de la otra persona, y aún careciendo de información, jugar la seducción en lugar de llevárnoslo al terreno personal y a nuestro ego. Esa persona que estamos intentado seducir puede que haya dejado un relación hace poco, o que la última aventura que tuvo no salió bien, o que su perro esté en paradero desconocido y ocupe casi todo su tiempo en encontrarlo. Vete tú a saber. Esto es muy útil también para el WhatsApp o las redes sociales. Hay que entender que no en todo momento estamos dispuestos a mantener una conversación con alguien. Si estoy tirado en el sofá rascándome los huevos mientras veo una peli de la Marilyn Monroe del momento, comprenderás que no me apetece mucho mantener una conversación por WhatsApp en ese momento. Siendo un poco empáticos conseguiremos evitar ralladuras de cabeza del estilo de “que si no le gustamos”, o “no nos valora”, o que es no sé qué adjetivo calificativo poco agradable. De esta forma nos centraremos en lo realmente importante,sentir y hacer sentir provocando de esta forma que las cosas sucedan de forma natural. Todos tenemos unas vidas más o menos ocupadas, y nuestros momentos buenos o malos.

En cuanto al equilibrio de valor, una persona puede entregarse más que otra en diferentes momentos de la interacción. Cuando un chico inicia una conversación nueva con una chica suele empezar asumiendo más peso en ese momento de la interacción. O puede que la chica se vuelque mucho en el tras un acto de valía en el que el chico acaba de rescatar a una familia de patitos abuelo pato incluido. No obstante, siempre debe de haber un equilibrio sano. A todos nos ha pasado o hemos oído hablar de esos momentos en los que una persona se entrega mucho y la otra pasa de todo. A lo mejor simplemente esa semana a dicha persona no le apetece tener cerca ni a su madre, sencillamente porque siente que necesita estar solo. Recurramos de nuevo a la empatía, e intentemos mantener un equilibrio de valor y respeto, evitando así resultar agobiantes.

Para cualquier duda sabéis que podéis comentar en este artículo o preguntarnos en el foro. Estaremos encantados de intentar ayudaros. En el próximo artículo hablaremos sobre ser moralistas y cómo esto puede hacernos perder mucho atractivo.

Hasta entonces un fuerte abrazo y mucha good life.



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