miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Qué es la Crisis? Parte II: Crisis Históricas




Para poder entender que sucede en el presente debemos recurrir a las hemerotecas y estudiar como se produjeron las primeras crisis financieras en el pasado. 

En primer lugar, aunque no la primera en la cronología histórica, “La crisis de los tulipanes” acontecida en los Países Bajos en el siglo XVII 

 
La crisis de los tulipanes se inició con la euforia especulativa* surgida en torno a los bulbos de tulipán. La burbuja derivada de esta euforia se recuerda en los libros de historia y economía como una de las primeras crisis económicas de masas.

La prosperidad de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales junto con el auge comercial de los países del oeste continental europeo durante la etapa 1608-1635 favoreció el comercio de la más preciada flor de la época, los tulipanes.

La aristocracia europea comenzó su particular carrera para conseguir un ejemplar de esta exótica flor, y así en 1635 se vendieron 40 bulbos por 100.000 florines (cuya equivalencia sería 960 toneladas de trigo en la época).

Tras la llegada de la peste bubónica a Holanda (puedes leer un interesante artículo sobre ella aquí) el precio seguía incrementandose aún más por la falta de mano de obra. Hasta que finalmente el comercio de estas flores se prohibió, y las transacciones se comenzaron a realizar entre individuos.

Su comercio fomentó fue de tal magnitud que la habitual compra ni siquiera requería de la presencia física de los bulbos, sino de cartas de notas de crédito. Cuando finalmente los tulipanes entraron en bolsa la burbuja estalló. Y de adquirirse un día 99 bulbos por 90.000 florines se pasó a que todas las ordenes en bolsa al día siguiente fueran de venta. Los precios cayeron y las inversiones realizadas hasta la fecha (de artesanos, comerciantes y aristócratas) no tuvieron retorno. Las bancarrotas se sucedieron hasta tal punto que Holanda se declaró en quiebra.

En segundo lugar, otra de las grandes crisis económicas más llamativas y trágicas de la historia: La hiperinflación de la República de Weimar.


El final de la Primera Guerra Mundial y el Tratado de Versalles supuso un durísimo revés para Alemania. Las potencias vencedoras (Francia y Gran Bretaña) impusieron en 1919 el pago de las famosas “reparaciones” en concepto de indemnizaciones por los daños causados por este país durante la guerra.

La fuga de los marcos de oro (cuya equivalencia era de 60 unidades por dólar americano durante el primer semestre de 1921) explotó con el ultimátum de Londres para el pago de las reparaciones.

La República de Weimar incapaz de cubrir sus propias actividades internas comenzó a emitir apresuradamente papel moneda. Sin embargo, la introducción de tanto dinero en la economía alemana provocó el desplome del valor de éste. Tal fue el punto que Gran Bretaña, Bélgica y Francia exigieron el pago de las reparaciones en recursos naturales (principalmente carbón y madera).

En noviembre de 1921 la equivalencia del marco en dólares americanos ascendía a 330 marcos por dólar. En diciembre de 1922 y tras no alcanzar una solución aceptada por todas las partes el valor del marco cayó a 8000 marcos por dólar.

Los precios de los productos de primera necesidad aumentaron exponencialmente durante la mitad de diciembre de 1922.

El final de la historia lo podéis leer en el apasionante artículo de Peter Lindlein “Inflación, hiperinflación, ultrainflación: experiencias de Alemania en 1923“.

En tercer lugar, el “corralito” de 2001 en Argentina. 

 
El denominado “corralito” de 2001 en Argentina fue supuso la restricción de la libre disposición del dinero que los ahorradores (familias, empresas e individuos) tenían en sus cuentas corrientes y depósitos a plazo.

El gobierno de Fernando de la Rúa persegía con esta acción poner fin al peligro de la fuga de capitales y el colapso del sistema en su país derivado de una dura recesión desde 1998.

El déficit fiscal y la deuda exterior del Estado argentino empujaron al gobierno a llevar a cabo la restricción, sin embargo, ésta provocó un mayor desplome de su economía y el mayor desempleo registrado hasta la fecha en el país (4,8 millones de personas).

Este desplome se debió a la caida del comercio debido a la falta de liquidez en el sistema. Las familias, dependientes de los ingresos y ahorros se vieron asfixiadas debido a esta falta de dinero líquido y todo ello desembocó en una revuelta social sin precedentes en el sur del continente americano.

Por último, la Gran Depresión, el mayor precedente histórico de la actual crisis económica. 


Surgida a partir de la mayor caída bursátil de la historia, la Gran Depresión fue uno de los peores periodos económicos de los Estados Unidos de América.

El 24 de octubre de 1929 (el jueves negro)se produjeron caídas importantes en bolsa, hasta tal punto que según diarios de la época importantes empresarios se tiraban desde los rascacielos de Nueva York. Aunque no fue hasta el martes 29 de octubre cuando el pánico terminó de extenderse en la bolsa y en el resto del mundo.

El crac bursátil producido en la citada jornada provocó la caída de múltiples bancos americanos incapaces de asumir las pérdidas producidas en la bolsa. Para agravar más la situación la Reserva Federal disminuyó la masa monetaria en circulación y subió los tipos de interés, agudizando la situación de todos los agentes del mercado.

Desde el final de 1929 hasta 1933 las fuertes caídas del Producto Interior Bruto reflejaban un fuerte deterioro de la situación económica y social estadounidense. Los sectores más afectados fueron aquellos que más población tenían empleada en la época: la agricultura, la industria pesada y la industria de consumo. Tal fue el hundimiento de los precios de las materias primas que existen evidencias de que numerosos agricultores preferían quemar los alimentos antes que venderlos.

Cabe destacar de este periodo, que se produjo uno de los cambios de mentalidad más importantes en términos económicos, en gran medida por la introducción del Keynesianismo como teoría general de la economía pública y privada.

Una vez revividos algunos de los peores periodos históricos en términos de economía, cabe destacar un claro nexo de unión en todos ellos, el excesivo optimismo de los agentes del mercado (familias, empresas y Estado) suelen ser un buen índice de predicción de que la cima del ciclo económico está a punto de desplomarse. 


Autor: Álvaro Alfonso
Twitter: @lvaro91
Blog:
www.economicsandother.com

 
* Con euforia especulativa no nos referimos a esos terroríficos mercados que atormentan al estado español e italiano cada vez que uno de éstos trata de emitir deuda pública, venimos a designar una situación de optimismo colectivo (familias, individuos y empresas) que buscan con la adquisición o venta de un bien (o un derecho sobre éste) la obtención de un beneficio lícito. Si alguno queda con ganas de saber más sobre los “diabólicos” especuladores le recomiendo leer el libro de Daniel LaCalle “Nosotros, los mercados“. Le ayudará a comprender que esos mercados a los que la prensa culpa de “traficar y especular” no son mucho más que cualquier inversor que tenga dinero en un fondo de pensiones o un capital en bolsa.

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