miércoles, 18 de septiembre de 2013

Descubre la técnica de la “cualificación” Parte II: Como cuantificar





Hola, chicos y chicas. En el anterior artículo hablábamos del concepto de cualificación y cómo cualificarse. En este artículo veremos cómo hacer nuestras cualificaciones de tal manera que transmitan lo que queremos decir y sepamos que, efectivamente, vamos a dar en el clavo.

Lo que perseguimos con la cualificación se podría comparar con el rifle de un francotirador. Normalmente, la mayoría de las personas cualifican cosas demasiado generales o no son lo suficientemente adeptos en comunicación como para saber transmitir lo que piensan. Sin embargo, el seductor y seductora natural han de ser como francotiradores: con una sola bala son capaces de llegar al corazón de su víctima.

Por ello, no puedo dejar de mencionar la habilidad de la observación. Observar significa examinar atentamente  y, en este caso, nos referiremos a observar todas aquellas características cualificables de la persona que tenemos delante. Normalmente, casi todo es cualificable, por tanto, no cualificaremos a la ligera y daremos un toque de originalidad a nuestras palabras, lo cual nos diferenciará de la mayoría de las personas. La cualificación se relaciona de manera directa con las habilidades de observación y comunicación. Es por ello que si no somos buenos observadores y comunicadores difícilmente podremos hacer cualificaciones muy precisas.
Pensemos por un momento: si a un chico no paran de decirle lo guapo que es y lo bonita que es su sonrisa, ¿creéis que si le decimos esto mismo lo valorará de la misma manera que si le dijésemos que nos ha llamado la atención la manera en la que se expresa y que nos encanta su voz porque nos hace sentir protegidos/as? Evidentemente, las personas nos solemos fijar (la mayoría) en lo diferente, en lo que escasea. Por tanto, si somos capaces de, a través de nuestras cualificaciones, provocar un sentimiento de placer y valoración en la otra persona (al ser tan precisa nuestra cualificación), habremos conseguido el objetivo de la cualificación: hacer sentir bien a la otra persona estando con nosotros, mediante un piropo sincero y natural que provocará un avance.
Ahora bien, ¿cómo cualificamos? Vamos a imaginar que ya somos buenos observadores y hemos visto una chica rubia de 1.70, piernas impresionantes y unos ojos de infarto. Tiene pecho perfecto y un buen culo. Es la más guapa del grupo y está rodeada de unas 10 amigas y 5 amigos en un ambiente festivo y con muchas risas. Hablamos con ella y resulta que es una chica muy extrovertida pero que no nos deja avanzar…de tal manera que parece que la conversación fluye animadamente pero ella parece no terminar de abrirse. ¿Qué cualificaríamos en esta situación?
Evidentemente, en esta situación cualificar el físico de primeras no tiene demasiado sentido si observamos que está rodeada de 5 chicos que ya le habrán dicho lo guapa que se ha puesto y blablablá. La actuación a seguir sería: primero, pensar: si está rodeada de todo su séquito de amigos/as, lógicamente proponer un avance sexual de primeras no parece muy apropiado porque nos puede rechazar definitivamente. Evidentemente se ha puesto preciosa, y se lo diremos dentro de un rato, por supuesto, pero en este momento lo que más destaca de ella es su actitud. Está resaltando una cualidad muy potente y que la define como persona y, probablemente, ella esté orgullosa de sí misma al mostrar este atributo: la Prudencia. Esta chica está siendo muy prudente porque está rodeada de mucha gente y aún no sabemos si tiene pareja, si su pareja está ahí o si, simplemente, tiene ganas de mandanga esa noche. Segundo, una vez que ya hemos observado todo esto, vamos a cualificarla de una manera precisa (recordemos, francotirador) haciendo gala de una comunicación eficaz inspirada en nuestra riqueza de lenguaje y verborreaFulanita, he observado que no te abres demasiado de primeras. Si esta confianza que siento contigo tú también la experimentas, sólo me queda reconocer que eres una chica bastante prudente. Al estar rodeada de todos tus amigos y amigas, imagino que será difícil para ti dar un paso. Pero no te preocupes, acabas de demostrar una cualidad que me encanta y que es muy difícil de encontrar.
Como veis, aunque la situación es adversa, hemos sacado una cualidad importante y hemos cualificado correctamente la actitud de la chica. Es por ello que ella se sentirá cómoda, valorada, y ante un hombre atractivo y magnético que no necesita ser pesado para que la relación entre ambos fluya.
Estos son los principios de la cualificación natural: hacer sentir cómoda a la otra persona, ser generosos, sinceros y buenos observadores y comunicadores.
  
Veamos un ejemplo para las chicas: entras a un pub y ves a un chico de 1.90, buen cuerpo y bastante mono. Cabello bien cuidado y una sonrisa de infarto. Tras un rato de miradas insinuadoras, bailes sensuales y tensión sexual palpable a kilómetros de distancia, el chico en cuestión decide acercarse a conocerte. Parece un buen chico y su personalidad hace juego con su físico. No obstante, no es muy buen comunicador y parece bastante nervioso, lo cual le da un aire inocente aún más atractivo.
 
¿Qué deberías hacer en esta situación, querida amiga? Bien, primero deberías observar: ¿están sus amigos mirando? ¿Ha hecho gala de un gran valor para acercarse a ti? ¿Te gusta/atrae realmente? Si la respuesta a alguna pregunta de éstas es sí, ¿qué mejor manera para avanzar que cualificar al chico? Segundo, procede a cualificar: El chico en cuestión va rodeado de sus amigos y, como sabemos, eso supone un doble esfuerzo para acercarse a conocer a alguien. Si además tenemos en cuenta que es tímido, vamos a cualificar esa habilidad que está mostrando: valentía. Por tanto, la cualificación sería algo así como: ¿Sabes, Fulanito? Llevamos un rato hablando y no he podido evitar darme cuenta de que, además de ser un chico muy atractivo, eres muy valiente. Se nota que eres una persona reservada y el que estés aquí hablando conmigo me hace sentir muy halagada. Por ello, tengo que decirte que de momento quiero seguir conociéndote para ver si podemos seguir pasándolo tan bien como hasta ahora.
Los ejemplos que he puesto aquí son largos deliberadamente para que los conceptos queden claros, pero se pueden hacer cualificaciones más cortas acompañadas de un buen lenguaje no verbal igualmente efectivas. Lo importante es la naturalidad con la que afrontéis las situaciones y cómo os sintáis y hagáis sentir a la otra persona.
No olvidéis nunca que hacer daño a una persona gratuitamente, a la larga, sólo os traerá desgracias. Ser sincero no significa ser sincericida. Cualificad de una manera honesta y generosa y no recibiréis rechazos. Y si los recibís, podréis darles la vuelta con una facilidad pasmosa. Así mismo, si queréis rechazar a alguien porque no os atrae o cualquier cosa, tened en cuenta que hay mil maneras de comunicarse sin herir los sentimientos de nadie. 
Como decía John Fitzgerald Kennedy
La grandeza de un hombre está en relación directa a la evidencia de su fuerza moral
 
Por tanto, si queréis ser personas Good Life, sed seres con gran fuerza moral. A la larga, será lo que os dé gratificaciones.


Autor: Fénix Fire  

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