domingo, 29 de septiembre de 2013

Así no




Harto complicado resulta hoy día mantenerse al tanto de la actualidad y que la estabilidad emocional no sucumba en el intento. 

Estrés psicológico, ansiedad, depresión, frustración, indignación… Un informativo, radiofónico o televisado, atenta de tal modo contra la salud del individuo que según algunos expertos, -de tantos que hay alguno lo dirá, no he encontrado el estudio que revele esos datos-, tendríamos que dosificar los impactos negativos sobre la psique del individuo.

La niña en Galicia, el periodista en Siria, las universidades en Grecia, Merkel, copagos, Baleares… El larguísimo etcétera… Que cómo no –lamentable que sea así- recibimos dulcificado porque viene envuelto en papel couché, ese que se ocupa de explicar con pelos y señales el material, dureza y propiedades de una prótesis real, porque sí, monárquicos o no, esa prótesis, intervención y recuperación, es mucho más relevante que la de nuestro vecino, aquel a quien le hemos negado un litro de leche porque no nos fiamos, seguro que lo tira que lo que quiere es dinero para vino.

Dramatizar es fácil, tanto como quedarnos cortos. Situarnos en un punto intermedio de equilibrio es lo que resulta complicado. Porque como decíamos ayer son muchas las distracciones, tantas como los problemas graves con los que nos desayunamos. Una de cal, otra de arena. A un drama personal: una ilusión compensatoria. Como en el caso de Marcos. Lorca, mayo de 2011. Su negocio queda destrozado. Dos años después, lo ha sacado adelante, se presenta a unas pruebas de selección, le visita Jesús Vázquez y le tenemos en La Voz. Mientras supere fases y continúe en el programa, ya tenemos a quien apoyar, que la tierra tira. Y mientras Wert y análogos que sigan disponiendo, por mucho que propongamos, qué lástima de altares devaluados. O nos hacemos cargo, pero no solo de boquilla, o así no hay modo de reconducir esto. 


Autora: Susana Juan  
Twitter:@susaranda

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