domingo, 15 de septiembre de 2013

Argumentos Madrid 2020






Se nos llena la boca. A menudo demasiado pronto. Todos tenemos una opinión, y por supuestísimo, todo el derecho a expresarla. 

Suele suceder que ese punto de vista pierde validez cuando no va soportado por argumentos, sean más sólidos o menos, más sensatos o menos, al menos respaldan una postura personal sobre un tema general. 

Sin ir más lejos, quienes se han posicionado a favor, y quienes lo hemos hecho en contra, de la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos tras la Olimpiada brasileña. Hacían falta argumentos; motivos había, desde los defensores del deporte hasta los que esgrimían razones económicas, oportunidades laborales, inyección vital ante un decadente panorama social… Casi todos hemos tenido motivos para apoyar o rechazar, pero en general, en general, en general (admítase la generalización), nos han faltado argumentos. De los de: “Eso es una verdad irrefutable”; con datos manipulados, intervenciones públicas de calidad lingüística dudosa, estadísticas falsas, manipulaciones evidentes y todo lo que no vemos ni sabemos, que también está ahí, hemos repetido hasta la saciedad que lo necesitábamos o que no nos lo merecíamos, pero cuántos por qué se han visto sin respuesta tras esas afirmaciones y negaciones sin fundamentar. 

Toda crisis, esta también, brinda oportunidades en muchos frentes. Estamos dejando pasar una ocasión única (de nuevo admítase la generalización) para plantearnos, o más bien re-plantearnos, algunas cuestiones con las que hasta ahora no habíamos tenido que lidiar. Padecemos un vacío cívico, generacional, de empatía y compromiso social, que hemos de suplir, saliendo con pancartas a la calle, si lo hacemos, pero sabiendo por qué, lo que implica y cómo hay que salir; independientemente de lo que ponga la pancarta, de lo que grite el tuit de turno o de los ‘me gusta’ que acumule una mera declaración de intenciones virtual.  No valen las pataletas ni suscribir lo que diga el contertulio de moda, es momento de opiniones propias, forjadas tras la observación, análisis y reflexión. Imitar o dejarse llevar por la corriente, en su mismo sentido o en el contrario, tiene un recorrido tremendamente corto. Y no estamos para batir plusmarcas, ni para relevos. 



Autora: Susana Juan  

Twitter:@susaranda

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