domingo, 7 de julio de 2013

Está aquí




Ha llegado. Da la impresión de hacerse de rogar pero finalmente aparece, sin demora, y unas semanas después de su comienzo aún no nos hemos hecho a la idea del todo de que avanza. De que el vestuario se adapta, los precios de las prendas también, sufre una modificación lo que pedimos en las terrazas, los menús en casa varían asimismo y en general casi cualquier aspecto de nuestra cotidianidad está afectado por su presencia. 

Está aquí e implica vacaciones, por la uve en su inicio. Continúa con la e, en este caso la evasión. La tercera letra tiene más que ver con el reloj, el cómo sus indicaciones son percibidas de otro modo. La cuarta, que es a la vez la primera vocal, quizás con la amistad, que se subraya bajo los efluvios de Lorenzo. La penúltima va asociada a la noria, porque es tiempo de feria, de largas veladas, de rodar en círculos entendidos éstos desde diversos puntos de vista. Por último, la cuarta vocal, la que da fin al nombre de la estación, es la que abarca el ocio, en el que aparecen el regocijo, las playas, los arroces, las piscinas, los gazpachos. Largas veladas, desayunos tardíos, granizados vespertinos. Las promesas. Porque esta vez sí. Porque del próximo curso no pasa, aún estoy a tiempo, agosto llega después de julio, los días son largos, las siestas dan para mucho. 

Es uno más, ha llegado y pasará, como tantas otras veces. O quizá no. Tal vez sí que haya una ocasión definitiva, tras la cual las repeticiones continúen repletas de sentido. Puede que para algunos, de todos los que lo apreciamos y lo añoraremos, también para quienes lo detestamos y lo sufrimos, las uves, es, erres, aes, enes y oes se aúnen con un objetivo común; a fin de cuentas, ha llegado, está aquí, y la sucesión de jingles está vigente. 


Autora: Susana Juan
Twitter:@susaranda

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