lunes, 1 de julio de 2013

Cogitare




Hacía tiempo que sabíamos que era muy curioso. Solía preguntarlo todo, sobre cada uno, tanto si procedía como si el contexto era totalmente ajeno a esas cuestiones en aquellos momentos. 

Una tarde, de un modo que no podría considerarse imprevisto, me abordó de nuevo; lo que parecía una digresión en voz alta sobre la vida en otros planetas se transformó en un intenso silencio dado el tiempo que estuve reflexionando antes de emitir mi opinión. A él le gustan las respuestas. Cuanto más personales mejor, cuanto más se moje el interrogado en explicar sus motivos más lo disfruta. No podía, tampoco quería, negarme a responder, pero no fue fácil decidir cuál sería la más acertada, la más viable, la menos utópica, o ilusa. 

Hasta que no me vi en aquella clase, pensando sobre ello, no me di cuenta del número de veces que me había tomado un tema así a la ligera, sin detenimiento. Mis compañeros esperaban, veían que pensaba y quise ver que alguno de ellos también estaba tomando una decisión, en realidad, en cuanto yo contestara, era más que probable que el profesor se dirigiera a cualquiera de ellos con la misma pregunta: “De todos los problemas que tiene el mundo, imagina que tienes al alcance de tu mano arreglar uno solo, el que tú quieras pero solo uno, ¿cuál solucionarías?”

Un momento, yo no aspiro a miss. Bah, si da igual lo que diga, lo que importa es practicar el idioma, para eso estamos aquí, no pienses y habla. Si es que lo de la paz y el  hambre mejor callárselo, para qué darle al torno Perico. Bueno, da igual, con todo lo que hay que solucionar, cualquier cosa será mejor que nada. Venga, di lo que sea. A ver si alguien responde por mí y dejo de darle vueltas… Nada, todos callados, en fin, al menos se ve que piensan; solucionar ya de una vez por todas y para siempre hay tantas cosas… Sí, esa estaría bien… A ver, de repente es difícil decidir, con más tiempo quizás elaboraría más mi respuesta o incluso puede que la cambiara, pero aquí, así y ahora, lo que haría sería asegurar el cumplimiento de los derechos del niño, no los del hombre, primero los de la infancia. 

Se lo dije. Asintió. Aseguró no necesitar más explicaciones. Y continuamos con la combinación binaria de pronombres. 


Autora: Susana Juan
Twitter:@susaranda

No hay comentarios: