sábado, 15 de junio de 2013

Distracciones




Por encima de las demás propuestas de evasión el fútbol, aunque como no se puede garantizar máxima emoción durante todo el año hay que administrar dosis de otros paliativos cuando acucia la crudeza de la realidad. 

Competiciones deportivas como el tenis o el automovilismo, mientras van calentando los ciclistas, satisfarán los ratos de ocio de una media elevada de la población de este ibérico lugar. Programas de exhibición de actitudes humanas, algo de cine, pero del industrial, y ficción en la que intercalar reclamos consumistas que ocupen el tiempo que esa elevada cifra de televidentes dedica al entretenimiento.

Sigue siendo demasiado poderosa esa caja como para ser denominada tonta. Le ha salido una prima, hace un tiempo ya, cuya inteligencia está dividida en compartimentos con mucho potencial, ahora bien, para desarrollarlo es necesaria la interacción humana, por eso la más antigua continúa gozando de determinados privilegios. Es idónea para volcar a través de ella todos los mensajes que interesa que la ciudadanía conozca. Los que no, ya encontrarán otros cauces. Otros. El efecto mariposa no se interrumpe; la energía no se destruye, se transforma. Algunas voces no se pueden acallar, alargada es la sombra de la censura pero imparable la propagación de la palabra. Medios y herramientas como las meigas. Sobre todo ahora, con las dos primas y unos pocos allegados; principalmente en este contexto, en el que mojarse ha dejado de ser una opción. 

El medio lo permite, crear imágenes, metáforas, citar sin nombrar, crear referentes implícitos que de modo explícito no resultan tan evidentes. Y quien quiera, y pueda, entender que comprenda y quien no acceda a ello continúe; no es necesario saber nadar para no ahogarse, por lo que agradecido queda quien admita la generalización y visualice la intrínseca relación entre objeto y objetivo; no es un trabalenguas. Ni una maniobra de distracción, esto no. 

Afortunadamente, las minorías absolutas las tenemos al alcance, estamos rodeados de ellas al tiempo que necesitamos crear otras nuevas; no es nada complicado: se trata solamente de querer que los goles, y tantos, no los marque el equipo visitante. Y ya luego nos ocuparemos de morder las copas y cortar las redes, pero lo de después viene tras lo primero. 


Autora: Susana Juan
Twitter:@susaranda

No hay comentarios: